Hay algo que se aprende a base de viajar; los problemas no son algo raro, son parte del propio viaje. No es que te pase siempre algo grave, ni mucho menos. Pero sí pequeñas cosas que, cuando estás fuera de casa, dejan de ser pequeñas como, por ejemplo, una maleta que no llega, un vuelo que se retrasa horas o una visita médica inesperada en otro país. Es en estos casos cuando te das realmente cuenta de que viajar con seguro o sin él cambia completamente la experiencia del viaje.
A lo largo de este artículo voy a contarte qué hacer si surge algún problema durante tu viaje y cómo puede ayudarte un seguro de viaje a resolverlo.
Ponerte enfermo durante un viaje es mucho más habitual de lo que parece. Una gastroenteritis, una infección, una fiebre inesperada o incluso una simple otitis pueden arruinar varios días de vacaciones.
Si te encuentras mal en el extranjero, lo primero que deberías hacer es llamar al seguro antes de ir por tu cuenta a un hospital o clínica, para que te indiquen el mejor y el más cercano. Esto no es solo por organización, es porque el seguro te guiará desde el principio y te evitará muchos quebraderos de cabeza.
Por un lado, en muchos casos no tendrás que adelantar dinero. El seguro te indicará directamente a qué centro ir y se encargará de la gestión con el hospital. Si por urgencia acabas yendo a un centro médico sin contactar previamente con el seguro y tienes que adelantar el pago, no pasa nada: guardas las facturas y después el seguro te reembolsará los gastos.
Otra cosa importante es que los mejores seguros de viaje no te envían a cualquier sitio. Suelen trabajar con hospitales y clínicas de confianza, preparados para atender a viajeros y, muchas veces, con personal que habla inglés o español. Cuando estás malo lejos de casa, eso se agradece muchísimo.
Esto es de lo más habitual. Llegas a destino, esperas en la cinta… y tu maleta no sale. Lo primero que debes hacer es ir al mostrador de la aerolínea antes de salir del aeropuerto y hacer la reclamación oficial (el PIR, Parte de Irregularidad de Equipaje). Sin eso, no puedes reclamar después.
Después, algo importante que mucha gente no hace es llamar al seguro de viaje en ese momento. ¿Por qué? Pues porque normalmente el seguro te cubre los gastos básicos mientras aparece la maleta; ropa, productos de higiene, cargadores o lo necesario para poder seguir con el viaje.
La aerolínea puede tardar días en resolverlo, pero el seguro te permite continuar con el viaje con normalidad mientras tanto.
En caso de cancelación o de retraso de tu vuelo, debes tener en cuenta dos conceptos diferenciados; lo que te paga la aerolínea y lo que te puede cubrir un seguro.
En el caso de la aerolínea:
Si sales desde la Unión Europea o con una aerolínea europea, estás protegido por el Reglamento Europeo 261/2004. Esto significa que puedes tener derecho a indemnizaciones de:
Estas indemnizaciones se aplican en casos de retrasos largos de más de 3 horas, cancelaciones sin aviso suficiente o denegación de embarque y las deben pagar las aerolíneas, no el seguro. Se reclama a la aerolínea, yo tuve un vuelo retrasado en Milos (Grecia), reclamé fácilmente a Aegean y me devolvieron 400€.
En el caso del seguro:
El problema de las indemnizaciones pagadas por las aerolíneas es que no siempre es inmediato. Aquí es donde el seguro de viaje ayuda de verdad cubriendo los gastos necesarios en el momento (hotel, comida, transporte si te quedas tirado, etc), te orienta sobre si puedes reclamar la indemnización y, en algunos casos, te ayuda a gestionar el proceso. Eso sí, hay veces que es la propia compañía aérea quienes sufragan los gastos de hotel y comida.
Es muy típico antes de contratar un seguro pensar, “A mí no me va a pasar nada”. Ojalá fuese así, pero la realidad es que la mayoría de problemas en viaje no son cosas raras, sino bastante normales. Una caída tonta o una torcedura de tobillo caminando por una ciudad, bajando unas escaleras o visitando un mirador es bastante común y podría acabar en urgencias. Hacer turismo activo como excursiones, senderismo, bicicleta, snorkel o cualquier actividad típica de viaje, también conlleva ciertos riesgos. No hace falta hacer una actividad extrema para tener un esguince, un golpe o una lesión.
También ocurren accidentes en el transporte. Sufrir una caída yendo en moto o scooter, un frenazo en taxi, subir o bajar de un autobús en marcha o pequeños accidentes en desplazamientos diarios.
Luego está lo típico de los viajes largos como puede ser cansancio, moverse mucho, cambiar de entorno constantemente, lo que hace que te despistes más y de lugar a pequeños accidentes.
En estos casos deberás contactar de inmediato con el servicio de atención al cliente de tu seguro para que te indiquen a que centro médico acudir. En el caso de urgencia, si en un principio te es imposible contactar, hazlo en cuanto puedas para que el seguro tramite y pague todas las facturas de la atención médica recibida o te reembolse el dinero que hayas adelantado por dicha asistencia.
Hay una cobertura que suele ser opcional que mucha gente no valora hasta que la necesita: la cancelación del viaje antes de la salida.
Imagina que llevas meses organizando unas vacaciones. Has reservado vuelos, hoteles y actividades y, una semana antes de partir, sufres una lesión o un familiar cercano enferma gravemente. Dependiendo de las condiciones de las reservas, podrías perder una cantidad importante de dinero. Por eso muchos viajeros contratan seguros con cobertura de cancelación.
Las causas cubiertas varían según la póliza, pero normalmente incluyen situaciones como:
Cuando hablamos de viajes caros o reservados con muchos meses de antelación, esta cobertura puede marcar una diferencia enorme.
A veces el problema no es cancelar el viaje antes de salir, sino que aparece cuando ya estás disfrutando del viaje. Una enfermedad grave, un accidente o una emergencia familiar pueden obligarte a regresar antes de lo previsto.
En estos casos, algunos seguros de viaje cubren los gastos derivados del regreso anticipado y ayudan a reorganizar el viaje para que la situación sea lo menos complicada posible. También existen pólizas que cubren determinados servicios contratados y no disfrutados debido a esa interrupción como las excursiones.
Es una cobertura que muchos viajeros pasan por alto, pero que puede resultar muy útil en determinadas circunstancias.
La mayoría de viajeros piensa en el seguro únicamente para casos médicos, pero la realidad es que suele cubrir muchas más situaciones.
Por ejemplo:
Por eso el seguro de viaje no está pensado únicamente para grandes emergencias. También sirve para resolver muchos de los problemas cotidianos que pueden surgir durante cualquier viaje.
Después de leer todo lo anterior, probablemente ya te hayas dado cuenta de que no todos los seguros son iguales. Este es precisamente el error que comete mucha gente al elegir una póliza únicamente por precio.
Si estás buscando uno de los mejores seguros de viaje, hay varios aspectos que deberías revisar antes de contratar.
Es el punto más importante.
Como referencia personal, yo recomendaría:
En algunos países una simple hospitalización puede generar facturas muy elevadas de miles de euros, esto, por ejemplo, es una de las cosas que debes saber antes de viajar a Japón.
Siempre que sea posible, elige seguros sin franquicia. Así evitarás tener que asumir parte de los gastos médicos o incidencias cubiertas, que muchas veces, en una simple consulta médica, son superiores al precio del propio seguro.
No todos los seguros cubren lo mismo. Conviene revisar tanto la indemnización por pérdida definitiva como los gastos cubiertos por retraso del equipaje.
Si vas a hacer senderismo, snorkel, kayak, bicicleta o cualquier actividad activa, revisa que estén incluidas.
Muchas pólizas básicas excluyen determinadas actividades deportivas.
Son coberturas especialmente interesantes cuando realizas viajes caros o reservados con mucha antelación.
Cuando tienes un problema en otro país, la rapidez de respuesta es casi tan importante como la cobertura médica.
Muchas veces puedes encontrar un seguro de viaje económico simplemente aprovechando promociones o descuentos en seguros de viaje.
Porque un seguro de viaje barato no es el que menos cuesta, es el que te ofrece las coberturas que realmente necesitas al mejor precio posible.
Viajar tiene una parte maravillosa: descubrir lugares nuevos, conocer culturas diferentes, probar comidas distintas y salir de la rutina. Pero también tiene una parte menos visible: los imprevistos.
Lo importante no es si algo pasa o no, sino estar preparado para saber cómo actuar cuando ocurre. Cuando estás a miles de kilómetros de casa y surge un problema, tener a quién llamar y saber que alguien va a ayudarte hace que todo sea mucho más sencillo.
Por eso, aunque todos esperamos no tener que utilizarlo nunca, un buen seguro de viaje puede convertirse en uno de los mejores compañeros de viaje.